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| LA CANCIOÒN DEL PULQUE Canto feo pero recio Cantarrecio, cliente de La Pirata | Luis Cueto Suarez. De las groseras fronteras que dividen en estos tiempos de afectación y manierismo a la peĺcula que documenta y al documental que peliculea encontramos pocos ejemplos. La canción del Pulque es uno de ellos. Esta extraordinaria película nos infiltra uno de esos grupos de olvidados que se agarran a la vida aś y como les viene y aś y como ha sido escrita para ellos, todo furia y corazón mejicanos. Bajo el pretexto de una ceremonia común y del escenario ideal para consumarla, osea el beber Pulque y las Pulqueŕas, la película nos sumerge desde el primer minuto en las vidas de los fieles que se le ofrecen. El Pulque era la bebida indígena en Méjico y hoy es considerada, gracias a un tanto ágil como universal maniqueísmo, la bebida de los pobres; se elabora aceleradamente a partir del Maguey en las grandes Haciendas y a muchos quilómetros de su representación urbana. En Ciudad de Méjico las pulquerías eran hace pocos anhos más de mil, hoy quedan apenas sesenta, en menos de cinco anhos podrían desaparecer. El orgullo y el dolor, el amor y la rabia, se cantan y se bromean; A insultos y a golpes nos hacemos paso en el local intentando aprehender la esencia del sitio, un poco callando y un poco sonhando con el sabor celestial, y en estos casos su perversa y ahelada consecuencia, la rabiosa embriaguez que provoca. Viviendo esta canción encontraremos mentiras dignas como secretos, verdades duras como punhetazos y en ellas una humanidad que no sabemos muy bien ḍnde o cuàndo perdimos, probablemente en la creacịn de este nuestro civilizaje que nos obliga aceptar la negación de sí mismo que él nos da y que el famoso género documental documenta. Salud. |