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| INTERVISTA A DANIEL BURMAN En el año 2003, la primera edición de Iberamericana dedicó una retrospectiva a un jovencísimo director argentino: Daniel Burman. De entonces a hoy para él han cambiado algunas cosas. Su última película, El abrazo partido (Lost Embrance), ganó dos Osos de Plata en la Berlinale 2004 (Premio Especial del Jurado y Mejor Actor, Daniel Hendler) y tuvo cientos de miles de espectadores en todo el mundo. Desde su oficina en Buenos Aires y al teléfono: > El abrazo partido ha tenido un gran éxito en Italia, ¿te lo esperabas? > BURMAN: No, la verdad es que no. Tanta repercusión comercial fue para mi una agradable sorpresa. < > ¿Cómo te lo explicas? ¿A qué crees que se debe? > BURMAN: Es una historia universal. Tiene algo de la vida cotidiana, pero un punto de vista que el costumbrismo no ofrece. Quisimos poner la mirada en pequeños detalles con los cuales es muy difícil para cualquiera no sentirse identificado, por más que sea una película que se desarrolla en un lugar lejano y en una comunidad muy concreta. Creo que ahí radica su universalidad, en que no es una película costumbrista, sino sobre los pequeños dramas de la vida cotidiana, dramas en el sentido más genérico de la palabra, dramas que pueden ocurrir en cualquier sitio. < > ¿Cómo fue la película en los cines de otros países europeos? > BURMAN: Muy bien. En España tuvo 14.000 espectadores, en Francia más de 100.000... Se va a estrenar en los Países Bajos, y por lo que sé al momento, en los países del norte también está teniendo muy buena acogida. < > En Alemania, donde ganaste en la última Berlinale dos Osos de Plata, hasta ahora extrañamente la película no ha sido distribuida, ¿tienes alguna explicación? > BURMAN: Sí, es una cosa muy curiosa, pero no tengo ninguna explicación. Es una pena porque tuve una gran satisfacción después de ganar en Berlín y creo que es un país muy importante para la vida de la película. Es curioso pero no me lo puedo explicar, creo que es el único país europeo donde no hemos vendido el film. < > En la película hay un chiste sobre un pueblo judío perdido en Polonia que fue masacrado por el ejército alemán en la guerra, ¿Es posible que esto pudiera no ser muy bien entendido? ¿Qué resultara incómodo? Parece que en Alemania aún existe cierto tabú sobre el tema, aunque la broma provenga de un director judío. Quizá aun más por esto. ¿Que podrías decir al respecto? Estos criterios “sociales” digamos, ¿cómo pueden influir en la difusión de un film? > BURMAN: Es verdad. Era muy fuerte en Berlín ver la diferencia entre la proyección de prensa por la mañana, compuesto mayoritariamente por público extranjero, y la de la noche, con mayoría de público alemán. En las partes donde hay chistes relacionados con el nazismo, por la noche se hacía un silencio tenso, y por las mañanas estallaban en carcajadas. Puede haber algo de eso en los problemas de distribución de la película en Alemania. Quizá aún el público alemán no esté preparado para reírse de un pasado tan reciente. Yo lo comprendo absolutamente. < > En El abrazo partido el protagonista, interpretado por Daniel Hendler, empieza la película queriendo irse de Argentina desesperadamente, quiere sacarse un pasaporte polaco y viajar a vivir a Europa. Pero al final se queda, ¿le das alguna interpretación particular, sobre todo en relación al tema de última emigración argentina? > BURMAN: Digamos que la necesidad más que de irse era la de tener una fantasía de escape. Me refiero a creer que si todo se cae uno se puede ir para arreglar las cosas. En este caso es más importante la fantasía, que le ayuda a afrontar la realidad con mayor fuerza, que el verdadero deseo de irse. < > Escribes, produces y diriges tus propias películas, ¿dónde te encuentras más cómodo y dónde encuentras más dificultades? > BURMAN: Bueno, las tres son partes de un proceso para mí realmente indivisible. Me es difícil expresar una preferencia. Creo que el rodaje es un momento lleno de alegría y plenitud, pero no necesariamente las otras etapas son menos valiosas. < > También tratas directamente el tema tan complicado de la distribución. > BURMAN: Sí, lo trato cada vez menos, porque es un trabajo que requiere muchas energías y hay gente que lo puede hacer mejor. Es un tema al que no puedo dedicarle el tiempo que exige. < > ¿Cuáles son tus mayores influencias cuando te pones a escribir un guión, a plantear una película? > BURMAN: Las películas de Woody Allen son una gran fuente de inspiración para casi todas las películas que pienso. Pero las influencias más importantes vienen de un montón de cosas de la vida cotidiana: algo que uno lee en un diario, que oye comentar. Un agregado de muchísimos ingredientes que surgen de la vida de todos los días. < > ¿Hay algún cienesta latinoamericano que te haya impresionado especialmente? > BURMAN: No, ninguno me ha influido especialmente. Pero hay directores con los que he trabajado de los que me ha gustado mucho su estilo. Inevitablemente algo te queda de ellos. He trabajado con Walter Selles como productor de Diarios de la motocicleta y con Marco Bechis también como productor en Garage Olimpo. Aprendi mucho y esto también es una fuerte forma de influencia. < > ¿Como explicas la vitalidad de la producción del cine argentino con un mercado interno tan amenazado por la avalancha de cine norteamericano como el italiano o español? > BURMAN: Es curioso. No lo sé bien. La vitalidad del cine argentino, como dices, es una vitalidad productiva que no especula con las cuestiones de mercado. Las películas se hacen sin pensar tanto en quien las va a mostrar. Esto paradojicamente genera una vasta posibilidad de distribución. Las películas no son especulativas, se busca contar una historia de una forma directa, pasando por encima de su eventual salida comercial. Uno tiene la necesidad de contarla, sin estar seguro de quien la va a escuchar. No se escribe con el estudio de mercado bajo el brazo. Esta falta de perspectivas carga con mucha pasión y sinceridad las historias. La especulación es siempre un filtro que muchas veces atrapa lo esencial de los films. < > ¿Te sientes especialmente afortunado por poder hacer cine en Argentina en los últimos años? > BURMAN: Sí, por supuesto. Yo tengo un nivel de vida que es un lujo. Tengo una casa donde vivir, puedo mandar a mis hijos al colegio, puedo ir al supermercado y llenar el carro, y esto ya es un lujo hoy día viviendo de algo tan increiblemnte bello como es hacer películas. Lo veo casi como un milagro. < > ¿En qué estás trabajando actualmente? > BURMAN: Estoy ya trabajando en el guión de una comedia que se va a filmar en marzo. Es una coproducción con Italia, con Amedeo Pagani. < Daniel Burman también ha dirigido: Un crisantemo estalla en cinco esquinas (1997), Esperando al Mesías (2000), Todas las azafatas van al cielo (2001). more about him
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